Comparar oficinas solo por el valor mensual puede ocultar diferencias importantes. La decisión completa incluye costos de instalación, transición, operación y tiempo de gestión.

Una matriz de costo total no necesita partir de cifras perfectas. Su utilidad está en ordenar rubros, documentar supuestos y aplicar el mismo criterio a cada alternativa.

Separá costos únicos y recurrentes

Los costos únicos aparecen al preparar y ejecutar el cambio. Los recurrentes acompañan la operación durante la permanencia. Separarlos permite entender el esfuerzo inicial y la estructura mensual sin confundir ambos momentos.

Rubros de instalación y transición

  • Adecuación del espacio y configuración de puestos.
  • Traslado de mobiliario, equipos y documentación.
  • Infraestructura tecnológica y conectividad.
  • Señalética, accesos y comunicación del cambio.
  • Horas internas destinadas a coordinar el proyecto.

Rubros de operación

  • Servicios incluidos y servicios contratados por separado.
  • Mantenimiento de áreas privadas.
  • Conectividad, soporte y equipamiento de reuniones.
  • Seguridad y gestión de accesos.
  • Uso de espacios adicionales cuando sea necesario.

Incorporá el costo de la fricción

Algunas diferencias no aparecen en una factura inmediata: tiempo de traslado, coordinación de múltiples proveedores, dificultad para recibir clientes o falta de espacios adecuados para ciertas tareas. No conviene asignarles un número arbitrario, pero sí registrarlas como riesgos y estimar su impacto.

Documentá escenarios, no falsas certezas

Construí un escenario base y alternativas ante cambios relevantes, como crecimiento del equipo o mayor presencialidad. Indicá de dónde surge cada supuesto y quién debe validarlo.

Una matriz útil hace visibles los supuestos. No promete precisión absoluta: mejora la calidad de la conversación.